domingo, 17 de junio de 2012

Pa

Pa,

Espero que le haya dado curiosidad y haya entrado aquí, es mi blog. Aquí escribo básicamente lo que me dé la gana. Si le escribía la carta en papel no la iba a entender, mi caligrafía ha empeorado muchísimo por culpa de la computadora.

Este es mi tercer día del padre. Ahora soy papá también, ahora sé lo que cuesta un hijo, lo que cuesta dedicarle tiempo todos los días, lo que cuesta cuidarlo de todo lo malo que le pueda pasar, lo que cuesta educarlo para que sea una persona de bien, lo que cuesta comprarle todo lo que necesita, lo que cuesta hacerlo feliz. Ahora sé lo que es sacrificar tantas cosas por él, lo que es ponerlo antes que al mundo.

A veces alzo a Turi y me imagino cuando usted me alzaba a mí, cuando juego con él, cuando lo regaño, cuando lo mudo, cuando lo baño, cuando le enseño a orinar, cuando está obrado y lo cambio jajajaja no me lo imagino a usted cambiándome el pañal! De repente suena en algún lado una canción de Felipe Pirela o de Serrat o de Julio Iglesias o de Julio Jaramillo y me lo imagino a usted sentado en la sala, escuchando su equipo de sonido con la luz apagada y meditando. Yo también lo hago, solo que prefiero la música reggae.

Turi va creciendo rápido, es un niño muy inteligente y bueno como el abuelo, no hay día que no me asombre con algo, tal vez ocurrió lo que usted nos enseñó aquella tarde en clase de biología y los genes saltaron una generación.

Gracias pa por siempre haber sido tan ejemplar, por ser lo que quiero llegar a ser. Gracias por enseñarme las cosas que realmente son importantes en la vida, por ser un hombre bueno y por mostrarme como serlo. Gracias por ser mi héroe y mi modelo a seguir. Gracias por enseñarme los valores y vivir practicándolos, en la calle uno se da cuenta que no todos tuvimos alguien que nos los inculcara. En el fondo somos muy parecidos, heredé más cosas suyas de lo que creía y cada día descubro una nueva. Gracias por siempre haber estado ahí para nosotros y por haber mantenido la familia unida en los momentos más difíciles. Gracias por preocuparse por nuestra educación. Gracias por preocuparse por nuestra salud, recuerdo varios años atrás que me detectaron un tumor y usted sin tener mucho dinero se empeñó en pagarme la operación con el mejor doctor en el Hospital CIMA. Gracias por cuidar a mi mamá y por amarla, ella es un ángel aunque a veces nos irrite un poco. Gracias por ser tan trabajador. Gracias por levantarse a las 5am a correr todas las mañanas. Gracias por vestirnos con ropa americana y enseñarnos que gastar plata en ropa es una estupidez, se sorprendería de ver la cantidad de plata que gasta la gente por una mudada de marca. Gracias por la veces que iba a su cuarto, usted estaba leyendo una revista de vaqueros y yo me quedaba un rato acompañándolo (esa era mi forma de decirle que lo quería), yo tampoco sabía muy bien expresar los sentimientos pero con los años he ido aprendiendo. Gracias por enseñarme que cualquier cosa se puede lograr a puros huevos. Gracias por amarnos. Gracias por enseñarme a ser un hombre. Gracias por siempre tener una respuesta para todo. Gracias por aguantarme en mi adolescencia, yo sé que no fue fácil y que muchas veces lo decepcioné. Gracias por enseñarme que la familia es lo más importante. Gracias por siempre darle una moneda a quien se la pide y enseñarnos que es nuestro deber compartir. Gracias por llevarnos a comer algo después de misa, como usted mismo dijo “el único lujo que se podía dar”. Gracias por la vida. Gracias por enseñarme que los hombres no lloran, ya eso no se lo enseñan a los niños. Gracias por las fajeadas, entre más me dolían más aprendía. Gracias querer a su nieto y aceptar a Daniela en la familia. Gracias por enseñarme a usar la computadora: no era ni una Pentium 1, ni siquiera tenía Windows 98 y yo solo sabía un comando que era “prince” pero definió mi vida. Gracias por enseñarme a andar bici, por quitarle los rodines y llevarme a andar por la calle orillado o siguiendo el caminito al CATIE y más allá. Gracias por ayudarme con la Maestría. Gracias por enseñarme que el cigarro mata, le confieso que nunca he probado uno ni lo voy a hacer. Gracias por nunca faltar a trabajar y por nunca llegar tarde. Gracias por ayudarle a tanta gente a graduarse sin cobrar un colón. Gracias por ser la persona más correcta y ejemplar que jamás he conocido.

Ya ni hablamos, el trabajo me consume casi todo el tiempo y mi familia y mi empresa se dejan lo que queda. Tengo sueños pa, quiero ser un gran empresario y una gran persona, pero es porque usted toda la vida me hizo creer que podía lograr cualquier cosa, siempre diciendo que era muy capaz y que iba a ser un ingeniero, que me iba a ir bien en la vida; voy a llegar largo Pa, y lo voy a hacer sentirse muy orgulloso, se lo prometo.

Turi va creciendo muy rápido, pronto yo voy a estar en su lugar y él en el mío. Mi mayor deseo es que algún día él llegue a sentirse al menos la mitad de orgulloso de mí de lo que yo me siento de usted.

Lo quiero. Feliz día del padre.


3 comentarios:

Se ha producido un error en este gadget.